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Balance de caza de la temporada 2016-2017

Denis Boglio - Solsona - 27/03/2018

El Departamento de Agricultura acaba de publicar el balance de la temporada 2016-2017, con la evolución de las licencias de caza y las estadísticas de capturas. De este balance podemos destacar algunos puntos interesantes.

En primer lugar, casi todo el territorio nacional está incluido dentro de una figura de regulación cinegética: 91% de la superficie de Cataluña. Si sacamos las ciudades, zonas industriales, carreteras y ríos, significa que se puede cazar en casi todo el territorio rural. Lo importante es la estabilidad de esta cifra, ya que independientemente de la disminución del número de cazadores y de la creciente exposición mediática de los adversarios de la caza, los propietarios de fincas rurales mantienen intacta su voluntad de que se pueda cazar a los suyos terrenos, entendiendo la importancia de una regulación de las poblaciones cinegéticas.

En cuanto a las licencias de caza, la evolución negativa se mantiene, de hecho en los últimos 3 años se han perdido más de 24.000 cazadores.

Faltarían más datos sobre la edad media en las Sociedades de caza, pero seguimos ante un colectivo que envejece y en el que el relevo generacional cuesta, especialmente en un contexto donde la caza tiene una imagen social controvertida. Mientras no se cambie esta imagen, seguirá siendo difícil atraer a la caza a jóvenes que no son de tradición familiar cazadora.

Sorprende la poca cantidad de licencias compradas de 3 o 5 años, cuando es una opción que facilita la vida al cazador y la administración a la vez. Quizás la administración debería ofrecer un incentivo económico para favorecer este tipo de licencia. Por contra, más del 50% de los cazadores tramitan y obtienen la licencia por internet.

En cuanto a la captura, Antes de entrar en el detalle de cada especie, hay que recordar la extrema debilidad del sistema estadístico actual, en particular para la caza menor, basado en las declaraciones voluntarias de las Sociedades. Muchas son las Sociedades que no saben lo que cazan sus miembros y que reproducen año tras año, las cifras precedentes, con una mínima modificación en función de los avistamientos del año. Así pues, la evolución de las capturas seguramente es mucho más fiable que el nivel de capturas declaradas. También hay que decir que son tendencias a escala nacional y que localmente, una especie puede tener una evolución diferente:

Perdiz roja: -5% cada año
becada: se mantiene
científicos: + 10% cada año
Tortora: + 10% cada año
conejo: se mantiene con tendencia negativa
liebre: -5% cada año
zorro: se mantiene con tendencia positiva
Jabalí: + 10% cada año
Isard: se mantiene con tendencia positiva
ciervo: +5% anual
Cabra salvaje: se mantiene
corzo: +20% anual

Recordemos que la regulación de la caza es competencia exclusiva de las CCAA pero que Cataluña no ha desarrollado normativa propia y se sigue aplicando la «Ley de Caza» del 1970. La Generalitat ha iniciado los trabajos preliminares para el desarrollo de una Ley propia en la que sería bueno que el tema de las estadísticas de capturas estuviera recogido, con un sistema mejorado.

Pero más allá de las problemáticas puramente cinegéticas, el reto principal del sector sigue siendo el de compartir de forma fluida el territorio con el resto de usuarios, y de cambiar una percepción social cada vez más negativa de la caza, a raíz de los ataques constantes de las organizaciones animalistas. Sin estrategia del sector, y con unas federaciones disfuncionales, las perspectivas desgraciadamente no son buenas. Recae en cada uno de nosotros y en nuestras sociedades en el ámbito comarcal, hacer pedagogía y explicar, lo que es y lo que no es la caza.

Haga clic en el enlace para ver la memoria anual de caza de la temporada 2016-2017 MemoriaAnualCaça-2016-2017

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