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Como está la munición sin plomo en Europa?

Redacción – Cardona -11/01/2017

Estudio de revisión sobre las balas publicado por http://www.cienciaycaza.org/

La sustitución de munición de plomo por materiales alternativos se justifica por el riesgo de intoxicación que pueden sufrir muchas especies (como los anátidos) y también por las consecuencias de ingerir el plomo que tengan los animales abatidos, tanto en especies carnívoras silvestres como en el propio ser humano. Desde hace décadas las compañías armeras están produciendo munición alternativa y la legislación va avanzando hacia la sustitución.

Un artículo firmado por V.G. Thomas y colaboradores estudió cómo está siendo la «transición» hacia el uso de balas sin plomo en Europa, dado que mucho se habla al respecto (incluyendo rumores y percepciones no siempre precisas), pero no hay datos científicos que analicen la situación.

lapua naturalis (munición sin plomo)

1. ¿Qué es una bala sin plomo?

No existe un acuerdo internacional sobre el que se entiende por balas sin plomo, pero las disponibles en el mercado son de cobre o aleaciones de éste y zinc (entre otras).

2. ¿Están disponibles en el mercado?

Sí, hay empresas estadounidenses y europeas que producen este tipo de munición para un total de 51 calibres distintos de fusiles.

3. ¿Cuál es la diferencia principal?

Las balas sin plomo son menos densas, por lo que es necesario utilizar armas de calibres grandes para conseguir las mismas propiedades balísticas. Los autores señalan que tener que aumentar la masa de la munición, puede acarrear problemas legales si la legislación no tiene en cuenta estas particularidades.

4. ¿Son más caras en comparación con las de plomo?

Es cierto que, cuando la demanda es pequeña y se trate de calibres poco habituales, el precio de las balas sin plomo pueda ser mayor, pero para los calibres más frecuentes no existe una diferencia significativa. Si existe una mayor regulación al respecto podrían igualar los precios.

5. ¿Y qué ocurre a la hora del disparo?

Éste es uno de los puntos picantes de la cuestión. Según apuntan los autores, esto depende de la longitud y calidad del cañón, la presión y la velocidad de la pólvora para quemar, la velocidad de la bala y la forma en que ésta se introduce en el arma. De nuevo, como las balas sin plomo son menos densas es necesario incrementar su volumen, lo que hace necesario que sean disparadas a mayor velocidad para conseguir el mismo efecto balístico. Por tanto, utilizar balas sin plomo para calibres pequeños y armas «históricas» puede requerir de una adaptación del arma.

Según los estudios disponibles, la letalidad de las balas sin plomo no es inferior a las balas con plomo. Uno de los únicos problemas existentes en este momento son los residuos de cobre que quedan en el cañón después del disparo, y que pueden llegar a ser un problema si no se limpian.

6. ¿Existe riesgo de toxicidad para consumir animales abatidos con esta munición?

La investigación disponible nos dice que los niveles de cobre, hierro, zinc, aluminio y estanque depositados en carne para consumo humano son inferiores a los límites establecidos por las autoridades sanitarias.

En resumen, las balas sin plomo son una realidad, aunque es necesario mejorar la información a los cazadores para así mejorar la «transición» del plomo al cobre. Los autores indican que las administraciones deben tener las cosas claras a la hora de legislar en este sentido.

Referencia del artículo:
Thomas, V. G., Gremse, C. y Kanstrup, N. (2016). Munición de caza de rifle sin plomo: cuestiones de disponibilidad y rendimiento en Europa. Revista europea de investigación de la vida silvestre, 62 (6), 633-641.

Un comentario sobre “Como está la munición sin plomo en Europa?

  1. El plomo es un metal altamente tóxico, que afecta a la mayor parte de las funciones físicas del cuerpo humano. Fue durante los años 1980 cuando el impacto negativo de concentraciones mínimas de plomo en la sangre humana provocó su erradicación de la gasolina y después de las pinturas. Se prohibieron entonces los plomos de pesca y desarrollaron alternativas a las municiones de plomo para la caza, pero que nunca llegaron a implantarse. Miles de toneladas de plomo siguen depositándose en nuestras zonas rurales cada año. En 2000, la Convención Africa-Eurasia sobre Aves Acuáticas Migratorias obligó al uso de municiones no-tóxicas para todas las zonas húmedas (lo habían hecho Noruega y los Estados-Unidos 10 años antes), y en Noviembre 2014, la Convención Mundial sobre Especies Migratorias recomendó la sustitución de las municiones de plomo para todos los habitados antes de 2018. Es una tendencia potente, que recibe en Europa una importante atención política, y que muy probablemente nos obligará a unos cambios en los próximos años.

    Las alternativas a las municiones de plomo existen; técnicamente no son un problema, representan un sobrecoste asumible, y varias están ya disponibles y comercialmente distribuidas. Dinamarca prohibió las municiones de plomo en 1996, la región de Sajonia en Alemania a partir de 2014, y California acaba de programar la sustitución de todas las municiones (cartuchos y balas) de plomo antes de 2019, mientras que Holanda prohíbe el plomo por los cartuchos. La cuestión realmente no es sobre la actividad cinegética o si uno está a favor o en contra de la caza o de las armas, pero sí sobre la sostenibilidad de estas actividades, y la conciencia y voluntad de progresar en ella.

    Uno de los impactos negativos más preocupante es la cantidad de pájaros y otros animales que consumen los plomos esparcidos por el campo. No existe ninguna estimación precisa pero el orden de magnitud se entre decenas de miles y cientos de miles que anualmente ingieren plomo (se estima que alrededor de un 2% de los gansos invernando en el Reino Unido se mueren cada año por envenenamiento con plomo). Estos animales entran después en la cadena alimentaria y pueden entonces representar un riesgo para la salud humana, especialmente de los niños y jóvenes que consumen su carne (a menor peso, absorben proporcionalmente más metal). Parte del plomo ingerido se elimina naturalmente, pero el resto se acumula principalmente en los huesos, donde permanece durante varias décadas. Para familias en las que se consume carne salvaje de caza menor regularmente cada año, podría llegar a representar un riesgo sanitario. Aunque es muy difícil estimar las consecuencias exactas o los umbrales de cantidad de carne que se pueden comer sin riesgo. Estamos hablando en todo caso de un consumo superior a la media (superior a 200g por persona y semana de carne de caza, según la agencia sanitaria europea).

    En relación a la caza mayor, existe también una incidencia. Las balas expansivas afectan a una parte a veces importante de los tejidos de la prenda, y un estudio de la agencia sanitaria de Noruega en 2012, encontró que los consumidores de carne de ungulados una o más veces al mes, tenían concentraciones de plomo sanguíneo hasta el 31% superior. No es por tanto únicamente un problema relacionado con cartuchos, sino también con balas. Su fragmentación provoca desprendimientos de plomo dentro del cuerpo de la pieza cazada, hasta varias decenas repartidas en ocasiones a 20 o 30 cms del punto de entrada. Sólo una radiographie puede entonces permitir detectarlos.

    De los posibles problemas vinculados a las balas alternativas existe la propensión al rebote, que podría creerse superior para materiales más ligeros; la diferencia de penetración en el impacto; y la fragmentación una vez dentro. El análisis de 2.200 animales cazados en Alemania entre 2012 y 2014 ha concluido que existen proyectiles alternativos sin plomo, con prestaciones iguales o superiores a los tradicionales en los tres aspectos.

    Las alternativas más comunes en cuanto a cartuchos son las de tungsteno (Matriz: 95% tungsteno, 5% polímero plástico o Hevi: 59% tungsteno, 40% nickel, 1% hierro), las de bismuto-aluminio (95% bismuto, 5 % de aluminio), las de acero (99,5% hierro), y últimamente se han visto de cobre (100%). Estos cartuchos representaban menos del 10% del mercado en 2015. En cuanto a balas, la mayoría de fabricantes tiene hoy uno o varios productos sin plomo. A nivel práctico, el uso de balas alternativas implica volver a calibrar el rifle. Estas balas son más ligeras porque los metales o materiales utilizados son de densidad inferior a la del plomo. La energía al impacto puede disminuir, sin que sea un problema, pero las trayectorias sí serán notablemente diferentes. Pero nada que una parada por el stand de tiro pueda arreglar.

    Entonces, si la toxicidad del plomo está aceptada por todos, si cada vez más países lo prohíben, si las municiones alternativas están disponibles y son eficientes, ¿por qué no se va más rápidamente la sustitución? Los factores limitantes son a menudo más sociales que técnicos. El primer problema es la aceptación del impacto negativo del plomo en las poblaciones de pájaros; los colectivos de cazadores ponen a veces en dudas los resultados científicos y minimizan el problema para justificar el status-quo. En este caso, la mortalidad por envenenamiento por el plomo sólo se puede comprobar con una examinación post-mortem en laboratorio, no se «visible» desde fuera, y por eso difícil de amar sin estudios específicos. La «tradición» es también en ocasiones mencionada como razón para no cambiar las cosas. Y por último un factor negativo ha sido en más de una ocasión, la oposición entre los grupos ambientalistas o animalistas y los cazadores. Cada vez que ambos grupos han podido sentarse en la misma mesa para plantear solución a este problema, se han encontrado, y en cambio cada vez que uno de los grupos ha utilizado el tema para atacar o defenderse del otro grupo , el resultado ha sido una fijación de las posiciones en el status-quo. Lo hemos visto en Junio, cuando un grupo de expertos del Reino Unido recomendó la sustitución de las municiones de plomos, sin asociar suficientemente a sus trabajos a los cazadores y armeros, y que éstos hicieron presiones sobre el Gobierno, quien va finalmente decidir…no hacer nada.

    En España, la Oficina Nacional de la Caza tiene una posición de principios y defiende el uso de las municiones de plomo sin restricciones. Mientras, en Diciembre 2015, la Comisión Europea ha encargado a la Agencia Europea de la Química, evaluar la posibilidad de restringir el uso del plomo en las tintas de tatuadores, en la fabricación de PVC y en la fabricación de municiones. Es una tendencia societal de fondo, y aún representando cambios y un sobrecoste a corto plazo, también representa una gran oportunidad para el mundo cinegético para demostrar su compromiso con la sostenibilidad ambiental y enviar un mensaje proactivo y positivo.

    Referencias:
    http://www.oxfordleadsymposium.info/
    http://www.leadammunitiongroup.org.uk/
    http://huntingwithnonlead.org/scientific_evidenceMore.html
    https://www.wildlife.ca.gov/Hunting/Nonlead-Ammunition
    http://oficinanacionaldecaza.org/2016/01/27/el-plomo-es-el-material-mas-adecuado-para-la-municion-en-terminos-de-sostenibilidad-segun-detallados-estudios-internacionales/

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