Jordi Garcia – Lleida – 20/06/2026
La codorniz vuelve al centro del debate: el Proyecto Coturnix aporta nuevos datos científicos ante las posibles restricciones
El principal estudio sobre la codorniz común en España confirma poblaciones estables y un aprovechamiento cinegético sostenible. Los resultados llegan cuando el sector espera conocer la nueva Resolución de Vedas de Cataluña.
La codorniz volverá a ser una de las protagonistas de la próxima Resolución de Vedas de Cataluña. Aunque el Departamento todavía no ha hecho pública la normativa para la temporada 2026-2027, dentro del sector cinegético circulan informaciones que apuntan a una posible reducción del cupo de capturas y días de cacería ya la implantación de un sistema de precinto digital para esta especie.
Por el momento, no hay confirmación oficial. Pero el debate llega en un momento especialmente relevante. Los últimos resultados del Proyecto Coturnix, el mayor estudio científico sobre la codorniz común desarrollado en España, muestran una realidad que merece ser tenida en cuenta: poblaciones estables, indicadores favorables de reproducción y un aprovechamiento cinegético considerado sostenible por los investigadores.
El proyecto que ha cambiado el conocimiento sobre la codorniz
Impulsado por la Fundación Artemisan con la colaboración de Mutuasport y miles de cazadores voluntarios, el Proyecto Coturnix se ha convertido en una referencia científica para el seguimiento de la codorniz común.
Los datos presentados a finales de 2025 indican que la densidad de machos territoriales durante el período reproductor aumentó respecto a los años anteriores, consolidando una tendencia positiva observada en diversas zonas de la Península Ibérica.
Según los responsables del proyecto, estos resultados evidencian que el aprovechamiento cinegético actual se mantiene dentro de los parámetros de sostenibilidad y que las poblaciones estudiadas siguen generando excedentes compatibles con la caza regulada.
Más de 5.000 cazadores convertidos en colaboradores científicos
Una de las grandes fortalezas del Proyecto Coturnix es la participación directa de los cazadores en la recogida de información de campo.
Desde el año 2020 se han recogido datos de gran valor científico:
- Más de 65.000 muestras biológicas de alas.
- 12.634 jornadas de caza registradas.
- 1.901 censos validados científicamente.
- 1.527 ejemplares anillados.
- 357 recuperaciones de anillas.
A esta tarea se le añade el Coturnix Challenge, una iniciativa de censo simultáneo que ya ha traspasado el ámbito estatal y que este año ha incorporado participación de otros países europeos.
Gracias a esta red de voluntarios, los investigadores disponen cada vez de mayor información sobre la reproducción, los movimientos migratorios y la distribución real de la especie.
Cataluña también tiene un papel destacado
Los cazadores catalanes participan activamente en los censos y en el envío de datos al proyecto. Esta implicación contribuye a mejorar el conocimiento de las poblaciones presentes en nuestro territorio y demuestra el compromiso del sector con una gestión basada en la evidencia científica.
Cada observación, cada censo y cada muestra enviada ayudan a construir una fotografía mucho más precisa del estado real de la codorniz.
Si los datos son positivos, ¿por qué se habla de nuevas restricciones?
Ésta es la pregunta que muchos cazadores se hacen ante las informaciones que apuntan a una posible reducción del número máximo de capturas por jornada.
Durante los últimos años, la caza de la codorniz ha sido objeto de una vigilancia especial tanto a nivel estatal como europeo. Esta situación ha supuesto una revisión constante de los criterios de gestión y de las medidas aplicadas a la especie.
Sin embargo, los resultados del Proyecto Coturnix aportan hoy una cantidad de información sin precedentes. Por este motivo, una parte del sector considera que cualquier nueva limitación debería estar plenamente justificada y sustentada en datos científicos actualizados.
La gestión adaptativa de la fauna exige precisamente esto: adaptar las medidas a la realidad de cada momento y no sólo a tendencias históricas o escenarios de precaución.
El debate sobre el precinto digital
Otra de las cuestiones que genera expectación es la posible implantación de un sistema de precinto digital para la codorniz.
Si finalmente esta medida se incorpora a la nueva normativa, será necesario analizar con detalle su aplicación práctica.
La digitalización puede facilitar el seguimiento de capturas y aportar información útil para su gestión. Sin embargo, también plantea interrogantes importantes en un sector en el que una parte significativa de los practicantes son personas de edad avanzada o residentes en zonas rurales con cobertura de telefonía limitada.
Muchos cazadores se preguntan si una nueva obligación tecnológica aportará realmente una mejora significativa en el conocimiento de la especie o, por el contrario, acabará generando dificultades administrativas añadidas.
En cualquier caso, cualquier sistema que se implante debería ser sencillo, accesible y compatible con la realidad del mundo rural catalán.
Un ejemplo de gestión basada en la ciencia
El Proyecto Coturnix se ha convertido en un ejemplo de éxito de la ciencia ciudadana aplicada a la gestión cinegética. Sus resultados son cada vez más tenidos en cuenta por los organismos responsables de la evaluación de la especie a nivel nacional y europeo.
La participación de miles de cazadores ha permitido generar una base de conocimiento sin precedentes sobre la codorniz común, demostrando que la caza también puede ser una herramienta de conservación y seguimiento científico.
Ahora, con la publicación de la nueva Resolución de Vedas prevista para las próximas semanas, será el momento de comprobar hasta qué punto estos datos se reflejan en las decisiones de gestión.
Porque la cuestión de fondo no es si la codorniz debe gestionarse —eso nadie lo discute— sino si las futuras limitaciones responderán realmente a la evidencia científica disponible.
Y hoy, gracias al Proyecto Coturnix, esa evidencia es más sólida que nunca.