Edu Melero – Cardona – 01/12/2025
El sector primario, bajo presión: entre la "mala suerte" y una realidad cada vez más compleja
En los últimos años, muchos ganaderos y agricultores de todo el país comparten la misma percepción: cada temporada llega un nuevo problema. Si no es una enfermedad, es una plaga; si no es una restricción, es una nueva amenaza global.
De ahí nace la idea -entre la frustración y la impotencia- de una especie de "mano negra" que pone a prueba la resistencia del sector primario.
Pero la realidad es más compleja: diversos frentes sanitarios, ecológicos, ambientales y sociales actúan a la vez. Analizamos, uno por uno, los principales retos actuales.
1. Tuberculosis bovina: un viejo enemigo que persiste
La tuberculosis bovina sigue siendo una de las enfermedades más temidas en explotaciones de vacuno. Pese a los programas de saneamiento y los controles veterinarios, la bacteria vuelve periódicamente, a menudo por transmisión desde fauna salvaje.
Impactos principales:
- Pérdidas económicas inmediatas.
- Bloqueo de movimientos ganaderos.
- Estigma sanitario injusto para explotaciones cumplidoras.
2. Gripe aviar: la amenaza que siempre regresa
La gripe aviar es una pesadilla recurrente en las explotaciones avícolas. Viaja con las aves migratorias y renueva el riesgo cada temporada.
Consecuencias para las explotaciones:
- Confinamiento de aves y restricciones de movimiento.
- Sacrificios masivos en caso de sospecha.
- Mercados paralizados y producción comprometida.
3. Dermatosis nodular contagiosa: un adversario emergente
La dermatosis nodular contagiosa se ha expandido rápidamente en los últimos años. Se transmite sobre todo por insectos y afecta gravemente al bienestar y la productividad del ganado vacuno.
Dificultades añadidas:
- Expansión acelerada en zonas de clima cálido.
- Inmovilización de rebaños en las zonas afectadas.
- Vacunaciones de emergencia con costes elevados.
4. Vespa velutina: el depredador que amenaza la polinización
La avispa velutina sigue avanzando y perjudicando gravemente a las abejas, esenciales para la polinización. La apicultura y muchos cultivos notan sus consecuencias.
Afectaciones destacables:
- Bajada alarmante de colmenas.
- Inversiones constantes en trampas y actuaciones.
- Mengua de polinizadores y disminución del rendimiento agrícola.
5. Peste porcina africana: la sombra que se cierne sobre el sector porcino
La peste porcina africana (PPA) es una de las enfermedades que más preocupa al sector porcino. No afecta a humanos, pero puede destruir explotaciones enteras en cuestión de días.
¿Por qué es tan crítica?
- Mortalidad altísima.
- Ausencia de vacuna comercial eficaz.
- Cierre automático de exportaciones ante cualquier brote.
- Riesgo permanente de transmisión a través del jabalí.
6. La sequía: el golpe silencioso que lo complica todo
La sequía persistente ha dejado de ser un episodio puntual y es ya un problema estructural. La falta de lluvias y las temperaturas extremas ponen agricultores y ganaderos contra las cuerdas.
Consecuencias directas:
- Menos pasto e incremento en los gastos de alimentación.
- Reducción de cosechas y pérdidas inevitables.
- Limitaciones de agua para uso agrícola y ganadero.
- Tensiones entre sectores por el reparto de recursos hídricos.
Además, en tiempos de sequía, el hecho de poner abrevaderos beneficia a toda la biodiversidad, no sólo las especies cinegéticas. Muchos pájaros, mamíferos y otros animales dependen de estos puntos de agua para sobrevivir, lo que contribuye a mantener el equilibrio ecológico en un momento crítico.
7. El cambio cultural de la sociedad: un frente invisible pero determinante
Hay un factor que a menudo no se menciona pero que pesa tanto como los anteriores: el cambio cultural de la sociedad.
Cada vez hay más ciudadanos. alejados del mundo rural, con una sensibilidad más animalista, más urbana y más desconectada de la realidad productiva del territorio. Esta visión, legítima pero a menudo parcial, influye directamente en la política.
¿Cómo afecta este cambio al sector primario?
- Legislación más estricta, pensada desde el punto de vista urbano.
- Aumento constante de la burocracia.
- Trabas administrativas que frenan la gestión del territorio.
- Dificultades por compatibilizar bienestar animal, producción y viabilidad económica.
- Políticas ambientalistas que, a menudo, no se basan en la realidad cotidiana del campo.
Este frente cultural y político añade presión a un sector ya tensionado por factores sanitarios y ambientales.
El papel de los cazadores ante tantas crisis simultáneas
En medio de este panorama complejo, a menudo se habla del rol de los cazadores en la gestión del territorio. Lejos del tópico, el colectivo puede ser clave en la prevención de riesgos y el equilibrio ecológico.
Control de fauna transmisora de enfermedades
La regulación de la población de jabalíes, vectores de enfermedades como la PPA, es esencial para reducir riesgos a explotaciones ganaderas.
Vigilancia sanitaria en el territorio
Los cazadores suelen ser los primeros en detectar animales con extraños síntomas y contribuyen a una detección precoz cuando trabajan coordinados con Agentes Rurales y veterinarios.
Protección de la ganadería extensiva
La gestión cinegética ayuda a limitar la presión sobre explotaciones extensivas, especialmente en zonas de monte y mosaico agroforestal.
Contribución contra especies invasoras
Las sociedades de caza colaboran en la detección de nidos de avispa velutina y en la activación de protocolos de contención.
Bebederos y puntos de agua
En escenarios de sequía, muchos cazadores instalan y mantienen puntos de agua.
Esto permite:
- Reducir los movimientos de animales hacia cultivos y granjas.
- Minimizar los conflictos y los daños agrícolas.
- Favorecer la biodiversidad, ya que acceden muchas especies no cinegéticas.
- Preservar el equilibrio ecológico en períodos críticos.
Y entonces… ¿es “mala suerte” o es el mundo actual?
La sensación de "mala suerte" es comprensible. Pero lo que está detrás no es una fuerza invisible, sino la suma de varios factores globales y sociales que se han acelerado:
- Movilidad internacional de animales y mercancías.
- Calentamiento global y alteración de ecosistemas.
- Expansión de fauna salvaje sin depredadores naturales.
- Exigencias sanitarias cada vez más estrictas.
- Cambios culturales y políticos alejados de la realidad rural.
- Falta de relieve generacional y recursos en el sector primario.
Sin embargo, el sector primario se mantiene en pie gracias a su resiliencia y en el trabajo conjunto de todos los actores del territorio —incluido el colectivo de cazadores— para preservar un equilibrio cada vez más frágil.