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¿Qué sabemos de la becada?

cacera de la becada

Francesc Còrdoba Monturiol – Santa Coloma de Farners – 22/10/2019

Publicat a la revista Cinegeticat el desembre de 2014

LA BECADA (Scolopax rusticola)

Me concedo la licencia de iniciar con la becada esta sección en la que iremos abordando la vida de diferentes especies cinegéticas para descubrir aspectos de su población y de su biología. ¿Por qué empezar por la becada? Porque representa la esencia cinegética en su estilo más genuino, perro-cazador-presa, y porque su genética salvaje aún se resiste a ser manipulada y sometida a las pautas cinegéticas del momento. No podemos dejar de considerar las excentricidades de su comportamiento, solitaria, limícola, forestal, crepuscular y nocturna, migratoria, desconocida; todo en su conjunto le confiere una marcada personalidad que nos dará el pistoletazo de salida. Pero vayamos paso a paso.

becada menjant

Distribución y demografía

Podemos entender que, como ivernante mediterránea que es, haya escogido la Península como uno de los espacios estacionales favoritos para asentarse de octubre a febrero, sumándose al contingente reproductor permanente que vive en el norte del país. Llegados a los meses más fríos, se extiende por toda el área peninsular ocupando los cuarteles de invernada hasta las Islas Baleares y Canarias. Podríamos catalogarla como migradora parcial presahariana que, de forma irregular se extiende por todas las áreas forestales -con más o menos densidad de pies- arboladas y húmedas, afincadose en aquellos lugares que le ofrecen disponibilidad de alimento. No la encontramos en las zonas abiertas de la plana ni en las áreas con menos pluviometría. Encinares, pinares, hayedos y, en general, bosques de valles, umbrías y de ribera constituyen su refugio y zona de aprovisionamiento predilecto, haciendo gala de su comportamiento más característico en horas crepusculares y nocturnas, cuando va a nutrirse de gusanos en los pastos húmedos y claros abiertos. En la cornisa cantábrica es habitual encontrarla en los bosques cercanos a la costa. Siempre moviéndose en áreas de paisaje diversificado comprendidas entre los 640m y los 1220m de altitud preferentemente. Esto no excluye que en Cataluña se encuentre a menor altitud en macizos forestales litorales como El Montgrí, Les Gavarres, Ardenya-Cadiretes o El Montnegre-Corredor, entre otros. Al norte Peninsular habita una población sedentaria reproductora que refuerza el stock de población de la especie y se funde con los congéneres europeos. Los ejemplares de los Países Bajos y de las Islas Británicas son parcialmente migratorias. En cambio, el grueso poblacional de Centro y Norte Europa es totalmente migratorio.

setter i becada

Mientras que el tercio Norte y Este peninsular reúne buena parte de las migrantes de corta distancia procedentes de Centro Europa, las que vienen de las zonas septentrionales del continente (básicamente de Escandinavia), se suelen dirigir más bien hacia el Oeste y el sur para escoger sus espacios de invernada. Esta fidelidad en los puestos de migración hace que aún resulte una especie más vulnerable en relación a su gestión. Cualquier aspecto que modifique el hábitat de acogida de manera sustancial puede contribuir a aumentar o disminuir la probabilidad de supervivencia de los efectivos. Pensamos en una zona forestal que se haya quemado, o que haya sido objeto de un aprovechamiento forestal reciente disminuyendo drásticamente la fracción de cabida cubierta, por ejemplo. No obstante las manifestaciones meteorológicas puntuales (especialmente las que ocurren en la época migratoria) son las que más directamente inciden y modifican las variables demográficas y poblacionales. Es probable que los cambios de las pautas climáticas a largo plazo (como sucede con todas aquellas especies que tienen la Península como extremo meridional de su área de distribución biogeográfica) alteren los patrones migratorios ancestrales (de hecho ya está pasando con otros pájaros) .

cacera de la becada

La meteorología afecta el movimiento migratorio

La gestión de una especie tan sensible y difícil de manejar como la becada, que se ve afectada por las irregularidades térmicas y pluviométricas, debería contemplar modificaciones en las tasas de aprovechamiento con el objetivo de adaptarse a las nuevas condiciones para no desfavorecer los stocks poblacionales (moratorias, cambios de fechas de los periodos hábiles, reducción del nº de ejemplares a abatir por cazador, retraso en la hora de empezar la cacería y anticipación de la hora de finalización, establecimiento de zonas de refugio , convenios con los países que albergan las áreas reproductoras ...). Es habitual, por ejemplo, que olas de frío importantes en Francia, repercutan en un aumento poblacional de las becadas peninsulares perfectamente detectable; así como también se da una marcada correlación entre una buena cosecha cinegética, por la facilidad con que son abatidas, y un rigor térmico importante en la fecha de llegada. Sabemos que el intervalo de inicio de su entrada se encuentra comprendido entre mediados de octubre y que se alarga hasta diciembre, encontrando su punto más álgido a mediados de noviembre. Hasta enero queda alojada en las áreas forestales húmedas y comienza la contrapassa en migración prenupcial a principios de febrero y, dependiendo de los años y de las temperaturas, se puede alargar hasta bien entrado el mes de marzo. Últimamente se está constatando con campañas de anillamiento que el pico de la contrapassa se sitúa en la segunda semana del mes de marzo. Los desplazamientos migratorios suelen realizarse en horas crepusculares y nocturnas, generalmente en solitario y, menos frecuentemente, con pequeños grupos laxas de varios individuos.

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Para concluir este breve repaso del primer apartado referente a su distribución y demografía, debemos apuntar que no disponemos todavía de datos suficientemente fiables como para poder hacer una estima precisa de sus contingentes peninsulares. Aunque se trata de una especie difícil de censar, haciendo caso de las aproximaciones más optimistas y los registros cinegéticos recogidos, uno se decanta por aceptar un número de efectivos en torno a los 500.000 ejemplares (Onrubia et al, 1994). Si consideramos que sólo en Cataluña, en las áreas privadas y áreas locales de caza, la temporada 2012-13 se cerró con un aprovechamiento de 10.657 ejemplares registrados, estamos extrayendo alrededor del 2% de la población sin contar con datos fiables como el éxito reproductor ni de supervivencia. En áreas forestales, más o menos arboladas, estaríamos hablando de unas densidades alrededor de 0'2 becadas / Km2. Pese detectar algunas tendencias, desconocemos de momento como evoluciona la población.

Biología

No deja de sorprenderme que estemos hablando todo el tiempo de la única ave limícola de hábitos preferentemente forestales. Por eso no quiero dejar pasar la oportunidad de resaltarlo. La becada es un pájaro de tamaño medio emparentado con otras aves que desarrollan su vida en los lodos y zonas pantanosas descubiertas de cobertura arbórea y de manto edáfico. Todo ello, la tendencia a descansar en el sotobosque (en medio de la hojarasca) y alimentarse de gusanos e insectos en zonas más abiertas provistas de un buen espesor de suelo húmedo, ha hecho que su diseño corporal y sus equipamientos convergieran en unos atributos muy peculiares. No sería justo menospreciar la estructura de su pico en este apartado, un apéndice magníficamente construido para alimentarse pinchando el suelo en busca de criaturas invertebradas. En la punta del pico, más bien carnoso y menos córneo que en otras especies, encontramos una zona muy sensible con una gran cantidad de células asociadas a terminales nerviosos que le informan de percepciones táctiles y organolépticas al mismo tiempo. Paralelamente, dispone de una articulación especial en la parte superior del pico (que sobrepasa en longitud en el labio inferior), la cual le permite coger sus presas a una profundidad media de unos 75mm (longitud del pico) haciendo presión y palanca , sin necesidad de abrir el pico dentro del orificio. De todos modos, las becadas no desprecian las suculentas larvas que encuentran en medio de las boñigas de las vacas en los pastos que visitan.

menjar becada

Por otro lado el sentido del oído está equipado con unos orificios auriculares de precisión que, a diferencia de otras aves, que los tienen ubicados en una posición postocular, las becadas los tienen debajo los ojos. Los sensores auditivos le permiten detectar los imperceptibles ruidos de los invertebrados que se mueven por la hojarasca, así como las discretas ondas sonoras emitidas por el pisoteo de otros animales.

Visión nocturna para moverse y alimentarse

Los ojos, de manera comparable a como lo hacen con las rapaces nocturnas, a pesar de ser ligeramente diferentes, la capacitan para la visión nocturna. Es precisamente durante estas horas crepusculares y de oscuridad cuando aprovecha para alimentarse. Diariamente se desplaza de las zonas donde se refugia durante el día hasta las zonas donde come, lo que, teniendo en cuenta la idoneidad y la conservación del hábitat, determina que sus áreas vitales y de campeo estén comprendidas en unos territorios que oscilan entre las 0'02 y las 11Ha. El hecho de que se alimenten de noche y que descansen durante el día, sin olvidar que siempre duermen en el suelo y no en los árboles, las ha obligado a vestirse con un plumaje muy críptico que las hace extremadamente miméticas durante las horas de sol. Su coloración de conjunto sería algo comparable a la del chotacabras, especie estival que, sin embargo, tiene unos hábitos coincidentes con la becada en algunos aspectos, como la nocturnidad y el descansar en el suelo.

Aunque no existe un dimorfismo sexual muy claro ni en la biometría ni en otras características externas sí, en cambio, se manifiesta de forma evidente en el vuelo del macho. Contrasta la parada nupcial que exhibe, aparente y escandalosa, con vuelos acrobáticos y sonidos que nada tienen que ver con la discreción de los meses de invernada. Es por ello que, en aquellos países por donde pasan con grandes cantidades en periodo prenupcial cuando ya se encuentran en avanzada época de celo, prácticamente la totalidad de los ejemplares abatidos son machos.

cacera de becada

He dejado para el final hablar de las crías. Los pollos son nidífugos y siguen a la madre nada más salir de la pollada (generalmente de 4 huevos que pasan por unos 21 días de incubación), que eclosionan en sincronía en un breve periodo de tiempo. A menudo llegan a hacer 2 puestas al año. Los pollos disponen de un plumón de camuflaje excelente para pasar desapercibidos y tienen el pico relativamente mucho más corto que el de los progenitores, a diferencia de las patas, las cuales son desproporcionadamente largas en comparación con el tamaño del cuerpo. Un comportamiento excepcional que ha sido documentado en algunas ocasiones es el transporte de los pollos (uno a uno) desde una zona a otra en caso de peligro. Lo sorprendente del comportamiento, sin embargo, no es el transporte en sí sino como lo hace: apoya los pollos encima de sus dos patas y con el pico, como tercer punto de anclaje, evita que el pollo caiga adelante mientras lo desplaza.

poll de becada

Creo que la gestión de la becada, dada su excepcionalidad como especie cinegética y como especie migradora, merecería un poco más de atención y manejo técnico para ajustar los aprovechamientos a las dinámicas poblacionales. De momento, el futuro que le auguramos no deja de ser bastante incierto.

Otras fuentes de información

Imágenes: Marc Pagès, Joan Vidal, Mikel Arrazola, CCB i EM

MAGRAMA/Becada

Francesc Còrdoba Monturiol Biólogo i profesor de Gestió de Fauna a l’Escola Forestal de Sta. Coloma de Farners


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