Eduard Melero – Cardona – 17/07/2026
Peligro de incendio: el cambio que todo cazador debería conocer
La referencia legal ya no es el Plan Alfa
Muchos cazadores siguen asociando las restricciones por riesgo de incendio a los niveles del Plan Alfa. Es lógico, puesto que durante muchos años ha sido la referencia habitual. Sin embargo, conviene recordar que desde la temporada 2025-2026 la Resolución de vedas introdujo un cambio importante.
Actualmente, la normativa establece que queda prohibido ejercer la caza en los municipios afectados cuando esté activado el nivel de peligro extremo por riesgo de incendios forestales, y remite expresamente al Mapa de Peligro de Incendio Forestal del Departamento de Agricultura, que es la referencia oficial a consultar antes de salir a cazar.
El Plan Alfa sigue vigente
Este cambio no significa que el Plan Alfa haya desaparecido. Sigue siendo la herramienta operativa de los Agentes Rurales para gestionar el riesgo de incendio y aplicar las medidas de prevención correspondientes.
La diferencia es que, desde la pasada temporada, la normativa cinegética ya no vincula la prohibición de cazar a los niveles del Plan Alfa, sino al nivel de peligro extremo que publica el Mapa de Peligro de Incendio Forestal.
Puede haber más restricciones
La prohibición prevista en la Resolución de vedas es la norma general, pero existen situaciones en las que las limitaciones pueden ser aún más restrictivas.
Por ejemplo, se pueden acordar cierres temporales de macizos forestales o espacios naturales, restricciones derivadas de un incendio activo o de las labores de extinción, así como otras medidas adoptadas por las administraciones competentes.
Además, las sociedades de cazadores o titulares de las áreas de caza podrán establecer normas internas más restrictivas por motivos de seguridad o prudencia. En estos casos, si el acceso al terreno está prohibido o limitado, tampoco puede ejercitarse la caza.
Antes de salir al campo
Antes de cada jornada debería consultarse el Mapa de Peligro de Incendio Forestal y comprobar si existe alguna restricción extraordinaria que afecte a la zona donde se quiere cazar.
Una consulta de pocos minutos puede evitar sanciones, desplazamientos innecesarios y, sobre todo, contribuir a la seguridad de las personas y la protección del medio natural.